Franco, 9 años
Perdió el pabellón auricular en el ataque de un perro, en Fernández Oro. Le dijeron que no había nada que hacer, que el animal se lo había comido. Su papá llamó al club de Leones de su ciudad, que llamó al de Choele Choel. Llegaron un viernes; el sábado ya estaba operado, en una sola intervención de dos horas donde otros habían previsto tres.
«Nunca esperé que fuera así. Sin burocracia pero además con muy buena atención.»